Anoche entré en el Tuenti de una ex compañera de clase, de mi época pre-selectivo, para felicitarla por su cumpleaños. Me quedé pillada con la entrada que había escrito en su espacio dedicada a su cumpleaños y con un fondo más importante todavía: en honor a otro chico, que entre otras cosas nos acompañó durante aquellos tres días tan enormes y geniales... y en el antes y el después.
En esa entrada relataba que cuánto más mayor era, cuántos más años pasaban, más le costaba decidirse por un deseo que pedir en el momento en el que soplase las velas de su tarta. Este año tenía el deseo clarísimo: Sí, iba por él, por uno de sus amigos, ya que estaba pasando por una jodida enfermedad… aunque últimamente parecía estar mucho mejor. Decía literalmente: "Porque soplaría 100 veces si te llegase el abrazo que te daré mañana. ¿Qué son 22 años?, si nos quedan demasiados.” Y esas palabras se me clavaron en el alma…
Y me rebotaron en la cabeza hoy. Una y otra vez. Y otra más. Caprichitos de la vida, esa chica hoy no pudo darle ese abrazo a su amigo… ni nunca se lo podrá dar. Y no, no le quedaban demasiados años por delante, le quedaban unas putas horas.
Por segunda vez este año, vuelvo a hacer eco de lo mismo: vivid el momento, disfrutad de todo lo que tenéis. Y valorarlo… Dad todos los abrazos que podáis AHORA pues quién sabe si mañana no será demasiado tarde para hacerlo. Y decid las cosas bonitas… Sin miedo. Y con una enorme sonrisa en la cara. Porque somos unos putos afortunados por estar a tiempo de expresarnos con quien todavía tenemos al lado.
En esa entrada relataba que cuánto más mayor era, cuántos más años pasaban, más le costaba decidirse por un deseo que pedir en el momento en el que soplase las velas de su tarta. Este año tenía el deseo clarísimo: Sí, iba por él, por uno de sus amigos, ya que estaba pasando por una jodida enfermedad… aunque últimamente parecía estar mucho mejor. Decía literalmente: "Porque soplaría 100 veces si te llegase el abrazo que te daré mañana. ¿Qué son 22 años?, si nos quedan demasiados.” Y esas palabras se me clavaron en el alma…
Y me rebotaron en la cabeza hoy. Una y otra vez. Y otra más. Caprichitos de la vida, esa chica hoy no pudo darle ese abrazo a su amigo… ni nunca se lo podrá dar. Y no, no le quedaban demasiados años por delante, le quedaban unas putas horas.
Por segunda vez este año, vuelvo a hacer eco de lo mismo: vivid el momento, disfrutad de todo lo que tenéis. Y valorarlo… Dad todos los abrazos que podáis AHORA pues quién sabe si mañana no será demasiado tarde para hacerlo. Y decid las cosas bonitas… Sin miedo. Y con una enorme sonrisa en la cara. Porque somos unos putos afortunados por estar a tiempo de expresarnos con quien todavía tenemos al lado.
"No hay que tener vergüenza y decir las cosas bonitas,porque bastante feo está el mundo para estropearlo nosotros."
Porque hace cuatro años, él era Charlie y nosotras sus tres ángeles. Ahora, él es el único ángel… Y es tarde para decírselo.
4 CLICKS:
Sin Charlie ya no somos los ángeles :_
Yo me reafirmo, hay que decir las cosas bonitas. Siempre.
Duele perder a alguien, pero duele mucho más saber que lo que debías decirle jamás le llegó.
Es verdad cuanto nos arrepentimos de no decir las cosas de verdad cuando debemos de decirlas, porque despues siempre será demasiado tarde.
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