Lágrimas sobre el césped. Miradas perdidas que simbolizaban ilusiones rotas. Una vez más habíamos sido fieles testigos de una temporada para olvidar. Hacía semanas que lo veíamos venir pero no nos lo acabábamos de creer. Corría demasiada sangre celeste por aquellas venas.
Estuvimos doce minutos con el corazón sonriendo, después de varios meses sufriendo. Pero el desenlace no estaba en nuestras manos. Finalizado el breve sueño, la sentencia estaba dictada: a segunda división. Fue un 17 de Junio para olvidar, es cierto. Eso sí, "coma sempre, o de sempre": estuvimos ahí, hasta el final.
Y seguimos aquí.
Porque yo también lo he vivido en Balaídos y sé lo que es. Pero hoy nos toca reírnos a nosotros, no me voy a compadecer. Porque esto es un puto juego y para que exista, alguno tiene que perder (¡y otros muchos alegrarse de ello! Competición, rivalidad, así le llaman). Y le joda a quien le joda, soy una celeste orgullosa de ver descender al Depor.
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